Comunidad

Los bebés de la U
Las madres, estudiantes y trabajadoras de la Universidad de San Carlos, cuentan con un jardín infantil donde dejar a sus hijos, mientras realizan sus actividades.

Por: Gabriela Barrios Paiz
Fotografía: Carlos Sebastián

Cuando un desconocido se asoma por el aula de prekinder, los pequeños no dudan en contarle la historia del felino anaranjado que está pegado en la pared del fondo. “Al tigre no le gusta la miel, pero se manchó y por eso lo siguen las abejas”, dicen.

A uno de los grupos, el maternal, se le mantiene armando rompecabezas, mientras en la sala de los bebés llegó la hora de cambiar pañales.

Como lo indica el Código de Trabajo, toda empresa en la que laboran más de 30 mujeres debe tener un área para el cuidado de los niños y la USAC cumple ahora con ese mandato.

Así funciona el jardín infantil de la Universidad de San Carlos, el cual fue inaugurado en febrero y se ha convertido en un apoyo para los empleados y estudiantes de esta casa de estudios superiores. Esa responsabilidad está estipulada en el Código de Trabajo, artículo 155, donde indica que toda empresa en la que laboren más de 30 mujeres debe acondicionar un local para que una persona idónea se encargue del cuidado de los niños.

“Como mamá, puedo decir que un proyecto como éste contribuye a la seguridad y bienestar de los estudiantes y trabajadores, pues saben que sus hijos están cerca y bien cuidados mientras ellos desarrollan sus actividades”, explica Irina Urbina, trabajadora social que labora como supervisora del jardín.

Por las mañanas, varias de las laborantes entran a determinada hora para darles lactancia a sus bebés, mientras que por las tardes es común ver a varias mamás que, con mochila al hombro, dejan a sus bebés mientras ellas van corriendo a su salón de clases.

“Por lo general, las mujeres tenemos poco acceso a la educación universitaria, y si estamos criando niño, es aún más complicado. Por eso queremos apoyarlas con el cuidado de sus bebés”, asegura Urbina.


Anhelo de muchos años

La idea de construir un jardín infantil que apoyara a las madres y trabajadoras de la Universidad surgió hace más de 20 años. La iniciativa fue planteada en 1994 por la psicóloga Thelma Cortéz Pérez, quien después de estudiar un doctorado en Francia creó el proyecto que inicialmente se llamó “Centro de Desarrollo Integral del Niño”, pero es hasta ahora que ha podido hacerse realidad.

Actualmente, atienden a 75 alumnos entre los tres meses y cinco años. De ellos, un 30 por ciento está formado por hijos de estudiantes. “Pretendemos ser un centro de atención integral e individualizada, pues cada día son más las mujeres que se desempeñan profesionalmente o buscan una preparación para generar un ingreso económico”, explica Abraham Cortés, psicólogo y director del jardín infantil, que funciona en dos jornadas: la matutina, que atiende de siete de la mañana a tres y media de la tarde, y la vespertina, que comprende el horario de una de la tarde a ocho de la noche.

El cupo máximo será de 140 alumnos, una cifra insuficiente para los más de 115,000 estudiantes de la universidad y sus 3,000 empleados. “Sabemos que hay mucha más demanda de la que podemos atender, pero ante todo, queremos brindar un servicio de calidad”, acepta el director.


Esfuerzo de muchos

No obstante, el jardín es ya un centro-escuela, en el cual varios estudiantes que están por graduarse de diversas carreras como Psicología, Medicina, Odontología, Trabajo Social y Nutrición, harán sus prácticas. 32 estudiantes de Psicología se encargan de hacer la evaluación y diagnóstico de cada alumno para elaborar un plan específico de estimulación temprana. “Somos fieles creyentes de que el desarrollo de la persona en los primeros años es fundamental. Es por eso que deseamos tener niños y niñas sanos, mental y físicamente”, explica Cortéz.

Los estudiantes de Medicina se encargan del programa materno-infantil, y por las tardes se presta el servicio de tutoría y supervisión de tareas para niños escolares, entre 7 y 12 años. “Este es un gran beneficio para el centro y no representa ningún costo para los padres”, afirma el director. “Se han establecido cuotas mínimas para los padres (Q150) y la Universidad asume la mayor parte del presupuesto”.

Asimismo, han comenzado a elaborar un proyecto que pretende capacitar y diplomar a las niñeras que más tarde puedan aportar sus conocimientos en centros de cuidado como éste.

Como bien dice el psicólogo Cortéz, este es un pequeño esfuerzo que hoy apenas inicia, pero que ojalá en algunos años se convierta en un semillero de pequeños aspirantes a ser universitarios exitosos.


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