Nunca olvidará los años de niñez
que vivió en la colonia Santa Luisa, Chinautla, zona 6. Cuarto
para nueve hermanos, pasó por aquellos campos de El Pishaco,
jugando, de camino a la escuela y también al futuro.
Fueron años de muchas limitaciones,
pero también de grandes ejemplos. El ejemplo de mis viejos, quienes
luchaban en forma honesta para dar lo mejor posible a sus hijos, me
enseñó que la limitación es oportunidad de ser
mejor y hacer un mundo mejor, cuenta, mientras el personal de
la redacción del telenoticiero Guatevisión trabaja incansable
en la producción del nuevo informativo que debió producir
varias emisiones de prueba para consumo interno, para estudiar y detectar
errores, reforzar aciertos y tomar el ritmo que exigirán las
transmisiones diarias de media hora.
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Haroldo Sánchez dirige
el noticiero Guatevisión. Apuesta por la juventud y por
un periodismo que enriquezca el criterio de los guatemaltecos.
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El año pasado, Sánchez, bajo el seudónimo
Arosan, ganó el premio de novela Mario Monteforte con la obra
Lengua de Pájaro, lo cual confirma que el periodismo
es la expresión de su vocación por escribir, comunicar,
establecer contacto con la gente: lo mismo que promueve entre quienes
trabajan con él.
¿Cómo nace su interés
por el periodismo?
Entré al diario El Gráfico. Allí
empecé a los 15 años. Fue mi primer contacto con el periodismo,
pero la gran ventaja que tenía es que sabía a esa edad
que quería ser periodista. A diferencia de otros amigos que aún
se preguntaban qué querían hacer, yo siempre lo tuve en
claro.
Después trabajé en el diario Impacto,
en la sección de deportes. Luego fui reportero de sucesos y pasé
a ser jefe de redacción. Después estuve en el diario La
Hora, y en el telenoticiero 7Días, en 1986; en la agencia de
noticias Acan-Efe, revista Crónica y el diario La República.
Antes de unirme al grupo de colegas de Guatevisión, produje El
Noticiero, un informativo que se transmitía por cable.
Llama la atención que a los 15
años entrara a la prensa, cuando en las Escuelas de Ciencias
de la Comunicación hay estudiantes que se metieron creyendo que
era carrera fácil y lo que menos les interesaba es el periodismo...
Cada año, como catedrático, me encuentro
en la Universidad con mucha gente que estudia Ciencias de la Comunicación
y sin embargo, es gente a la que no le gusta escribir, no le gusta leer.
Hay excepciones, pero la gran mayoría se mete a estudiar Comunicación,
y lo último que los atrae es ser periodistas.
Ellos quieren ser publicistas o piensan estar en
relaciones públicas y la gran mayoría quiere hacer TV,
pensando que aquí no se escribe. ¡Y
vaya que sí se escribe y se depura una y otra vez lo escrito!
Entonces yo pienso que es lamentable, que aún en las propias
universidades, a esa edad, los muchachos no saben qué quieren
hacer con su futuro.
¿Cómo veía el mundo
a los 15 años?
Con mucha magia. Magia y realismo. Realismo, porque
venía de un mundo de muchas limitaciones que estaban presentes
todos los días; pero también aprendí del ejemplo
de dos viejos que luchaban mucho en forma honesta por darle a sus hijos
lo mejor. Pero me daba cuenta de las desigualdades, donde unos tenían
mucho y otros no, y el ejemplo de alcanzar las metas con mucho esfuerzo.
Veía el mundo como algo complicado, que podía funcionar
a través del amor y la paz.
¿Y ya para entonces solía
escribir?
Bueno, haber llegado al periodismo fue como descubrir
que yo podría meterme a eso, por cierta facilidad que yo encontraba
al escribir. Escribía poco, pero ya tenía la vena. Eso,
más el contacto con la gente, me hizo periodista. Claro que también
el conflicto armado estaba en su apogeo y era también tratar
un poco de transformar el mundo a través de las letras y no de
las armas.
¿Y no tuvo problemas por estas
ideas?
Durante el régimen de Romeo Lucas tuve que
irme a Holanda al exilio, porque en aquel entonces era fácil
que a uno lo calificaran de enemigo del Estado. Hacer periodismo en
Guatemala era difícil: fueron asesinados más de 40 periodistas
y una gran cantidad tuvimos que irnos al exilio sólo por ejercer
un trabajo. La sociedad guatemalteca estaba divida entre comunistas
y anticomunistas y no existía un término medio.
Gabriel García Márquez
escribió en un ensayo que ésta es la mejor profesión
del mundo. ¿Usted qué piensa?
Si yo volviera a nacer, volvería a ser periodista.
Porque aquí, en el periodismo, encontré una razón
de vida, un compromiso para darle a Guatemala lo mejor de mí
a través de mi ejercicio profesional. Y actualmente creo que
los televidentes guatemaltecos merecen respeto y entrega profesional,
un periodismo bien hecho a través de la televisión.
Hablando de su experiencia... ¿cuáles
han sido los pasos más importantes del periodismo en TV en Guatemala?
El periodismo televisivo en Guatemala tuvo un gran
cambio cuando surgió en 1986 el noticiero 7Días (del cual
fue subdirector). Entonces ya existían TelePrensa y Aquí
el Mundo; pero a nivel televisivo de información sólo
teníamos los formatos de 1 hora de estos dos noticieros e intentamos
romper este esquema tratando de hacer un noticiero más ágil,
más moderno, más ameno y de media hora. Y sobre todo:
a las 7 de la noche, un horario totalmente inusual para entonces. Era
romper con un modelo de noticieros a la 1 de la tarde y 10 de la noche.
7Días vino a permitir que se hiciera un
periodismo diferente. Y a la fecha ha sido el mejor informativo de televisión
que ha habido en Guatemala.
¿Qué ventajas tiene el
cable como soporte para la transmisión de TV?
Siempre he pensado que el cable es un medio alternativo,
una opción para el televidente, dadas las limitaciones que existen
en la TV abierta para crear programas independientes de cualquier índole.
Es una gran carretera abierta para llegar hasta el público, esté
donde esté. En Guatemala hay más de 300 empresas de cable,
lo cual permite entrar a miles de hogares con un producto diferente.
En ese sentido, ¿será una
competencia directa con los noticieros actuales?
Sí, por eso queremos hacer un informativo
de calidad.
¿Cómo se logra esa calidad?
Será la noticia bien presentada, con agilidad,
modernidad y sobre todo, libertad. Un periodismo libre en televisión
es algo muy importante, sobre todo en un año electoral como éste.
La televisión debería desempeñar un rol que permita
el fortalecimiento de la democracia, pero eso sólo se puede lograr
con el ejercicio pleno de un periodismo sin ataduras ni compromisos
económicos con ningún sector. Por eso nuestra campaña
subraya eso: un periodismo bien hecho.
¿Cómo conseguir esta aspiración
de objetividad?
Ofreciendo un tratamiento de noticias políticas
de manera equilibrada. Pretendemos que ningún partido ni candidato
tenga más tiempo que otros, que realmente las puertas estén
abiertas para todos. Nosotros aquí adentro jamás le vamos
a dar preferencia a nadie.
El personal del noticiero es bastante
joven... ¿Qué tan difícil es capacitar gente y
realizar un trabajo profesional partiendo casi sólo de la vocación?
La TV es un cometalento y uno tiene que demostrar
durante 365 días al año que es bueno. Yo puedo hacer hoy
el mejor noticiero, pero eso no significa nada, porque el mejor noticiero
es el de mañana, que supere al de hoy. Y para eso necesito gente
con mucha vocación, talento y sobre todo mucho amor al trabajo.
La gente no necesita más sangre...
Con esto, Sánchez se refiere a que en el noticiero
Guatevisión no se usarán los hechos de sangre como impacto
morboso. Evitar escenas violentas o crudas, que lastimen la sensibilidad
del televidente. No vamos a ocultar la información de hechos
violentos, pero no será un enfoque morboso o crudo, explica.
El grupo está integrado por jóvenes,
la mayoría proveniente de las universidades. Están dirigidos
por gente con experiencia en la producción, pero yo apuesto por
los jóvenes, porque en ellos está el futuro del noticiero
Guatevisión, apunta Sánchez, quien refiere que han
recibido asesoría del productor mexicano Félix Cortés
Camarillo, uno de los creadores de Eco televisión y Univisión.
También recibieron talleres con dos periodistas del emporio noticioso
BBC de Londres.
Estamos tratando que la gente alcance niveles profesionales
sobre la marcha. Yo podría decir que el fruto no va a ser inmediato,
pero sí progresivo. Queremos que nuestro equipo humano se capacite
constantemente. En este momento (cuando se realizó esta entrevistas),
por ejemplo, las presentadoras están en Univisión, Puerto
Rico, para recibir un taller de actuación y locución ante
la cámara.
Para Sánchez, si la gente no tiene el equipo adecuado,
el resultado no va a ser bueno. Y si el equipo es bueno, pero la gente
no, tampoco funciona.
El director de Guatevisión cree que este país
ya ha visto suficiente sangre en su historia como para ofrecerla cotidianamente
a la hora de la cena. La gente no necesita más sangre.
Lo que necesita es quien le ofrezca información que le sirva
para estar consciente de la realidad.
Trayectoria
Vive para el periodismo
De 1967 a 1972, redactor en el diario Impacto
y La Hora, del que fue jefe de redacción desde 1980.
1986-1988. Jefe de redacción y subdirector del telenoticiero
7Días.
1988-1991. Corresponsal de ACAN-EFE
1989-1990. Director de la sección Internacional, Revista
Crónica.
1991-1994. Asistente de la presidencia de Siglo Veintiuno.
1994-1996. Subdirector, diario La República.
1996-2000. Director y productor noticiero Avances.
2000-2002. Productor y director general de El Noticiero, informativo
por cable.
2003. Director del telenoticiero Guatevisión.
Actualmente, Sánchez se desempeña también
como catedrático en la Universidad Rafael Landívar.