Pasatiempo

Pequeños lujos
Coleccionar autos a escala es una afición a la que Arturo Gramajo dedica buena parte de su tiempo libre y de su presupuesto.

Por: Nancy Avendaño
Fotografía: Gustavo Montenegro

A la profesión de ginecólogo, Arturo Gramajo ha sumado una más: la de coleccionista de autos a escala. Sí, al entrar a su casa el visitante no puede pasar inadvertida la repisa donde almacena cientos de carritos. “No son juguetes, son objetos de colección”, dice en seguida. Y es que están hechos basados en los planos y moldes con los que se construyeron los vehículos de verdad.

“Son exactos, sólo que en tamaño reducido”, explica. Los vehículos recrean exactamente los aspectos del automóvil original, incluye motor, interior, llantas de hule y ornamentos como filetes y cromos.

Estos automóviles son idénticos a los originales, incluyendo accesorios.

Los más sofisticados cuentan con alfombras, sillones de cuero, cinturones de seguridad, tubería de combustible, cable de candelas, llanta de repuesto, triquet y todos los detalles que poseen los originales. Esos modelos son fabricados en número limitado. “No hacen más de tres mil para todo el mundo”, dice Gramajo.

De ahí que conseguirlos sea toda una odisea. “Son muy pocos los modelos que se pueden comprar en Guatemala, la mayoría los mando a pedir al extranjero o yo mismo los busco cuando viajo”, comenta.


Pasión por las miniaturas

Para Gramajo, los carros a escala son una pasión. Con frecuencia los sacude con un plumero especial y de vez en cuando los lustra con pasta para autos. “Al verlos me imagino que son de verdad”, dice.

Entre sus vehículos miniatura, Gramajo tiene una colección de Corvette que abarca modelos desde 1954 hasta 1998. También posee otra de Pontiac, de los años 1975 a 1979. Alrededor de dieciocho son Ferrary.

Pero para el médico los favoritos son los modelos de competencia, especialmente los americanos de los años 1950 a 1970: Camaro, Mustang, Chevelle, Barracuda, 442 y, sobre todo, los GTO.

“Mi modelo a escala más valioso es un Pontiac GTO 1970, color azul”, dice. Hace un año que lo adquirió y está fascinado con él, porque tiene asientos de cuero reclinables, cinturones de seguridad y tubería exactamente igual a la original. “Está pintado con la misma fórmula que se le puso al auto de verdad”, indica.


Recuerdos de antaño

La afición por coleccionar carros a escala le surgió a Gramajo desde pequeño. A los 9 años ya armaba vehículos. “Eran muy parecidos a los originales”, recuerda. Sin embargo, con el paso del tiempo, los cambios de casa y el matrimonio acabó con esa primera colección.

No obstante, crecer entre el ruido de motores, porque siempre le gusto correr autos, despertaba cada vez más la idea de armarse de una buena cantidad de modelos a escala.

De esa cuenta, hace ocho años empezó a adquirir carritos de metal a diferentes escalas: 1.18; 1.64; 1.43;1.38 y 1.24. De la escala 1.18, que miden entre 10 y 12 pulgadas de largo, es de los que más tiene Gramajo.

Las fábricas que elaboran autos en miniatura son diversas, pero las más famosas y exactas son: ERLT, especializada en modelos americanos; Malto; Revell; Bburago, Hot Wheels, Kyosho, Joueff. Además, una de las más conocidas, la GMP Peachstate, que fabrica vehículos muy especiales. Pero lo más importante, dice, es conocer bien cada auto, coleccionarlo y mostrarlo a los demás.


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