A la profesión de ginecólogo, Arturo
Gramajo ha sumado una más: la de coleccionista de autos a escala.
Sí, al entrar a su casa el visitante no puede pasar inadvertida
la repisa donde almacena cientos de carritos. No son juguetes,
son objetos de colección, dice en seguida. Y es que están
hechos basados en los planos y moldes con los que se construyeron los
vehículos de verdad.
Son exactos, sólo que en tamaño
reducido, explica. Los vehículos recrean exactamente los
aspectos del automóvil original, incluye motor, interior, llantas
de hule y ornamentos como filetes y cromos.
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Estos automóviles son idénticos
a los originales, incluyendo accesorios.
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Los más sofisticados cuentan con alfombras,
sillones de cuero, cinturones de seguridad, tubería de combustible,
cable de candelas, llanta de repuesto, triquet y todos los detalles
que poseen los originales. Esos modelos son fabricados en número
limitado. No hacen más de tres mil para todo el mundo,
dice Gramajo.
De ahí que conseguirlos sea toda una odisea.
Son muy pocos los modelos que se pueden comprar en Guatemala,
la mayoría los mando a pedir al extranjero o yo mismo los busco
cuando viajo, comenta.
Pasión por las miniaturas
Para Gramajo, los carros a escala son una pasión.
Con frecuencia los sacude con un plumero especial y de vez en cuando
los lustra con pasta para autos. Al verlos me imagino que son
de verdad, dice.
Entre sus vehículos miniatura, Gramajo tiene
una colección de Corvette que abarca modelos desde 1954 hasta
1998. También posee otra de Pontiac, de los años 1975
a 1979. Alrededor de dieciocho son Ferrary.
Pero para el médico los favoritos son los
modelos de competencia, especialmente los americanos de los años
1950 a 1970: Camaro, Mustang, Chevelle, Barracuda, 442 y, sobre todo,
los GTO.
Mi modelo a escala más valioso es
un Pontiac GTO 1970, color azul, dice. Hace un año que
lo adquirió y está fascinado con él, porque tiene
asientos de cuero reclinables, cinturones de seguridad y tubería
exactamente igual a la original. Está pintado con la misma
fórmula que se le puso al auto de verdad, indica.
Recuerdos de antaño
La afición por coleccionar carros a escala
le surgió a Gramajo desde pequeño. A los 9 años
ya armaba vehículos. Eran muy parecidos a los originales,
recuerda. Sin embargo, con el paso del tiempo, los cambios de casa y
el matrimonio acabó con esa primera colección.
No obstante, crecer entre el ruido de motores,
porque siempre le gusto correr autos, despertaba cada vez más
la idea de armarse de una buena cantidad de modelos a escala.
De esa cuenta, hace ocho años empezó
a adquirir carritos de metal a diferentes escalas: 1.18; 1.64; 1.43;1.38
y 1.24. De la escala 1.18, que miden entre 10 y 12 pulgadas de largo,
es de los que más tiene Gramajo.
Las fábricas que elaboran autos en miniatura
son diversas, pero las más famosas y exactas son: ERLT, especializada
en modelos americanos; Malto; Revell; Bburago, Hot Wheels, Kyosho, Joueff.
Además, una de las más conocidas, la GMP Peachstate, que
fabrica vehículos muy especiales. Pero lo más importante,
dice, es conocer bien cada auto, coleccionarlo y mostrarlo a los demás.