Historia

Carlos Monterroso Aroche:
“Dormí cuarenta años con un ojo cerrado
y el otro abierto”
Comenzó su carrera como fotógrafo presidencial con Carlos Castillo Armas y la concluyó con Alvaro Arzú. Fue testigo de la fastuosidad que rodea a los mandatarios. Su labor lo llevó a recorrer Guatemala en burro y en jet.

Por: Ana Julieta Cárdenas
Fotoarte: Dennys Mejía

Para un fotógrafo presidencial no hay fines de semana. Tampoco existen los feriados para disfrutarlos con la familia. Las jornadas son agotadoras, inician a las 6 de la mañana y pueden llegar hasta la media noche o al comenzar el nuevo día.

Así transcurrió durante muchos años la vida de Carlos Monterroso Aroche, quien se inició en este oficio a los 17 años. Su lente retrató en sus inicios a Carlos Castillo Armas hasta que concluyó su labor con Alvaro Arzú.

“Fue un trabajo que hice con mucho gusto”, recuerda Monterroso. “Trabajé junto a 15 gobernantes que marcaron la historia de Guatemala”.

El fotógrafo conocía las interioridades del gobierno, así como las características de cada presidente. Asegura que Julio César Méndez Montenegro, el primer presidente civil, después del derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán, fue el más popular. Recuerda a Ramiro De León Carpio como el más atento y con don de gentes.

“A mí todos me trataron muy bien”, subraya.

Vivió jornadas tranquilas, pero también las hubo en verdad agitadas. Entre ellas recuerda, especialmente, la Cumbre de la Tierra, en Salvador de Bahía, Brasil, en donde la seguridad y mil quinientos colegas pusieron a prueba sus habilidades para retratar al entonces presidente, Jorge Serrano Elías, junto a los 174 jefes de Estado que se dieron cita en dicho lugar.

Su oficio lo llevó a cruzar los mares y le dio la oportunidad de conocer la pompa y el glamour de varios países, entre ellos España, Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca, Italia, Suiza, Estados Unidos. También Brasil, Venezuela, Colombia, México y todo Centroamérica.

— ¿Cómo se hizo fotógrafo presidencial?

Fue en julio de 1956, cuando trabajaba como fotógrafo en el estudio Foto París. Mi amigo Raúl González Garza me habló para una plaza de camarógrafo en el primer noticiero de televisión de Guatemala: el Informador Guatemalteco de Cine y Televisión, que procesaba la información a la Secretaría de Relaciones Públicas de la Presidencia.

— ¿Usted trabajó allí como camarógrafo?

Así es. Filmábamos y se procesaba la información en México, pues no existían equipos de edición. En el canal 8 hacíamos documentales y noticias de Guatemala, las cuales se transmitían en todas las salas de cine. Por medio de un contrato suscrito con la Secretaría de Información de la Presidencia de la República, durante la gestión de Castillo Armas, pasé a formar parte de los empleados de comunicación del Gobierno.

— ¿Qué satisfacciones le dejó su profesión?

Muchas. Logré mantenerme en el trabajo, recibí varías capacitaciones, aquí y en el extranjero, sobre fotografía y televisión. Recorrí, al menos, cuatro veces cada uno de los 335 municipios en las giras presidenciales. Me transporté en burro, camiones, carretas, barcos, diversidad de automóviles y hasta en jets de los más modernos.

Para Monterroso Aroche, las fotografías son documentos históricos que con los años servirán como legado para las futuras generaciones.

Su entrega a esta profesión se resume en una frase: “Durante 40 años dormí con un ojo cerrado y el otro abierto”, pero no duda en afirmar que supo lo que era realizarse como profesional.


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