Para un fotógrafo
presidencial no hay fines de semana. Tampoco existen los feriados para
disfrutarlos con la familia. Las jornadas son agotadoras, inician a
las 6 de la mañana y pueden llegar hasta la media noche o al
comenzar el nuevo día.
Así transcurrió durante muchos años
la vida de Carlos Monterroso Aroche, quien se inició en este
oficio a los 17 años. Su lente retrató en sus inicios
a Carlos Castillo Armas hasta que concluyó su labor con Alvaro
Arzú.
Fue un trabajo que hice con mucho gusto,
recuerda Monterroso. Trabajé junto a 15 gobernantes que
marcaron la historia de Guatemala.
El fotógrafo conocía las interioridades
del gobierno, así como las características de cada presidente.
Asegura que Julio César Méndez Montenegro, el primer presidente
civil, después del derrocamiento del coronel Jacobo Arbenz Guzmán,
fue el más popular. Recuerda a Ramiro De León Carpio como
el más atento y con don de gentes.
A mí todos me trataron muy bien,
subraya.
Vivió jornadas tranquilas, pero también
las hubo en verdad agitadas. Entre ellas recuerda, especialmente, la
Cumbre de la Tierra, en Salvador de Bahía, Brasil, en donde la
seguridad y mil quinientos colegas pusieron a prueba sus habilidades
para retratar al entonces presidente, Jorge Serrano Elías, junto
a los 174 jefes de Estado que se dieron cita en dicho lugar.
Su oficio lo llevó a cruzar los mares y
le dio la oportunidad de conocer la pompa y el glamour de varios países,
entre ellos España, Bélgica, Holanda, Noruega, Dinamarca,
Italia, Suiza, Estados Unidos. También Brasil, Venezuela, Colombia,
México y todo Centroamérica.
¿Cómo se hizo fotógrafo
presidencial?
Fue en julio de 1956, cuando trabajaba como fotógrafo
en el estudio Foto París. Mi amigo Raúl González
Garza me habló para una plaza de camarógrafo en el primer
noticiero de televisión de Guatemala: el Informador Guatemalteco
de Cine y Televisión, que procesaba la información a la
Secretaría de Relaciones Públicas de la Presidencia.
¿Usted trabajó allí
como camarógrafo?
Así es. Filmábamos y se procesaba
la información en México, pues no existían equipos
de edición. En el canal 8 hacíamos documentales y noticias
de Guatemala, las cuales se transmitían en todas las salas de
cine. Por medio de un contrato suscrito con la Secretaría de
Información de la Presidencia de la República, durante
la gestión de Castillo Armas, pasé a formar parte de los
empleados de comunicación del Gobierno.
¿Qué satisfacciones le
dejó su profesión?
Muchas. Logré mantenerme en el trabajo,
recibí varías capacitaciones, aquí y en el extranjero,
sobre fotografía y televisión. Recorrí, al menos,
cuatro veces cada uno de los 335 municipios en las giras presidenciales.
Me transporté en burro, camiones, carretas, barcos, diversidad
de automóviles y hasta en jets de los más modernos.
Para Monterroso Aroche, las fotografías
son documentos históricos que con los años servirán
como legado para las futuras generaciones.
Su entrega a esta profesión se resume en
una frase: Durante 40 años dormí con un ojo cerrado
y el otro abierto, pero no duda en afirmar que supo lo que era
realizarse como profesional.