Semanario de Prensa Libre • No. 20 • 21 de Noviembre de 2004    


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D cultura

Honrosamente rechazada
La obra de la pintora Antonia Matos permaneció sin ser exhibida por más de medio siglo, y ella no recibió el justo reconocimiento sino hasta el final de su vida. Esta semana se cumplen 100 años de su nacimiento.

Por Ingrid Roldán Martínez

Antonia Matos hizo, en los años 30, lo que aún hoy se ve con cierto recelo: retratar desnudos. Su temprana y ascendente carrera en el arte se estancó debido a que sus obras, los estudios de desnudo que expuso en 1934, fueron rechazadas por la conservadora sociedad guatemalteca.

Entre París y Guatemala

Autorretrato de Antonia Matos Aycinena, 1921.

Matos era la hija menor del matrimonio de José Matos Pacheco, doctor en Derecho Internacional, y Antonia Aycinena Payés. No se sabe con certeza el año de su nacimiento. El libro La obra de Antonia Matos, de Francisco Aguirre Matos y Desirée Berger de Aguirre, cita como fechas probables el 21 de noviembre de 1904 o 1909. Si fuera la primera, hoy se cumplirían 100 años de su nacimiento.

Entre 1916 y 1917 inició sus estudios de pintura con los maestros Justo de Gandarias y Agustín Iriarte.

Fue una de las primeras alumnas inscritas en la recién fundada Academia de Bellas Artes, en 1920, junto a Jaime Arimany, Hillary Arathoon y Óscar González Goyri.

Fue en esta época cuando se supone que la joven pintora fue modelo para las cariátides del mausoleo de la familia Castillo en el Cementerio General, obra de Rafael Rodríguez Padilla. Tal como lo especifica el libro de los Aguirre: “Aunque nunca constara que ella hubiera posado desnuda (ya que hay mucha semejanza de su cara con la de las estatuas, mas no de su cuerpo), la crítica fue igual, pues era incomprensible que una señorita de sociedad hubiera posado para esas estatuas”.

Las esculturas que originalmente estaban desnudas fueron colocadas en el mausoleo, cubiertas con una falda egipcia.

A principios de la década de 1930, el gobernante Jorge Ubico designó a José Matos para representar a Guatemala en la Sociedad de las Naciones, en Ginebra. Partió con su familia a Europa y se instalaron en París.

En esa ciudad, la joven Antonia fue admitida por oposición en la Escuela de Bellas Artes. Fue la primera latinoamericana que se matriculó en esa prestigiosa institución.
Sus estudios en París dieron un enfoque diferente a su obra. Empezó a pintar desnudos.

En 1931 obtuvo el tercer lugar en el concurso de pintura al óleo, de la escuela parisina. Al año siguiente ganó el primer premio.

También recibió una mención honorífica en las X Olimpiadas Deportivas y Culturales, celebradas en California. Además, ganó el Premio de Roma, otorgado al mejor dibujante. Éste incluía una beca de estudios en la capital italiana, que Matos no pudo recibir por ser extranjera.

Su vida
Antonia Matos Aycinena nació el 21 de noviembre de 1904 o 1909.

- Entre 1916 y 1917 inició sus estudios de pintura con los maestros Justo de Gandarias y Agustín Iriarte.

- En 1920 se inscribió en la Academia de Bellas Artes.

- A principios de los años 30 viajó a Europa con sus padres. En París estudió en la Academia de Bellas Artes.

- Expuso en el Salón de Otoño y en el Salón de los Independientes.

- Presentó su primera exposición personal en la galería Zak, en 1933.

- En 1934, exposición en la Academia de Bellas Artes de Guatemala.

- Se casó con Henry Massot. No tuvieron hijos.

- En 1993, retrospectiva de su obra en la galería El Túnel.

- En 2002, exposición homenaje (póstuma) organizada por Fundación Paiz

Destacó en París por su talento. Participó en la exposición del Salón de Otoño de 1933, así como en la del Salón de los Independientes y se hizo miembro de la Sociedad de Pintores Franceses.

Al terminar los estudios en la Academia de Bellas Artes de París, presentó su primera muestra personal en la galería Zak. El crítico André Salmon elogió su trabajo: “La obra de Antonia Matos —dice— expresa una fuerte formación académica, un apego profundo a la rigurosidad del tratamiento de la figura humana, con temas y colores que se inscriben en la línea de los independientes, aunque con una profunda influencia impresionista”.

No tardó mucho tiempo más en la capital francesa. Ante la inminencia de la guerra, su padre decidió volver a Guatemala. Al regresar se instalaron en la capital. Matos buscó reincorporarse a la vida cultural y montó su primera exposición el 9 de junio de 1934.

Una nota publicada en el diario El Imparcial ese día, anunciaba que a las 17 horas se había inaugurado la muestra. Destacaba que “la exhibición de su obra reveló los conocimientos adquiridos por ella en su larga permanencia en París y fue una confirmación de su temperamento de artista exaltado de manera entusiasta por la crítica del exterior”.

Fue esta la única exposición que Antonia Matos presentó. El libro de Aguirre cuenta algo que los medios no registraron: debido a que algunas de las obras eran sus estudios de desnudos, la muestra fue censurada “con la más alta dureza”. Y agrega que ni la Academia de Bellas Artes ni sus colegas pintores hicieron nada por evitarlo. La reacción de la pintora fue encerrarse en casa y, aunque siguió pintando, nunca más volvió a exponer. Pasaron 50 años para que sus cuadros volvieran a ser exhibidos.

Encierro y entierro

La decisión de no exponer más no fue la única que tomó Matos. Dejó de hacer desnudos, y los que ya tenía hechos fueron desmontados de los bastidores, enrollados, atados con un cordel y guardados en el ático de la casa.

En adelante, su temática sería de escenas indígenas, paisajes, retratos y bodegones. Las únicas paredes de las que penderían serían las de su casa.

En 1982, la pintora Ingrid Klüssmann inició una labor de rescate de la obra de Antonia Matos. Junto a Norma Padilla, directora de Cultura y Bellas Artes, y el pintor Víctor Vásquez Klestler, otorgaron un diploma a Matos, quien entonces tendría 78 años.

En 1991, Francisco Aguirre Matos y Desirée Berger de Aguirre obtuvieron el permiso de la pintora para fotografiar su obra. Al año siguiente, Klüssmann e Isabel Timeus iniciaron la restauración de los censurados desnudos. Éstos formaron parte de una exposición retrospectiva en la galería El Túnel, el 15 de abril de 1993.

Matos no pudo asistir, porque en 1992 enfermó de neumonía y no logró recuperarse. Murió el 22 de junio de 1994.

En marzo de 2002, la Fundación Paiz organizó una muestra retrospectiva, como un homenaje póstumo a la artista, incomprendida en su época.

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