Semanario de Prensa Libre • No. 13 • 3 de Octubre de 2004    


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D frente

Señora Presidenta
Yolanda Fernández de Cofiño dirige los 43 restaurantes de Mc Donals’d en Guatemala desde hace nueve años. Este puesto de responsabilidad, tan difícil de alcanzar normalmente para las mujeres de este país, no es para ella un trabajo, sino solamente un título.

Por: Liliana Pellicer
Fotos: Carlos Sebastián

Acompañada por sus perros, Gigi e Yves Saint Laurent, Yolanda Fernández de Cofiño acude a su oficina en el Centro Gerencial Las Margaritas todos los días desde hace 28 años.

Es la presidenta de Mc Donald’s en Guatemala. Su oficina muestra el contraste entre su personalidad y su profesión: dos paredes están completamente cubiertas por una colección de los muñecos de la cajita feliz desde su creación, en 1978. Junto a ellas, una escultura religiosa descansa sobre un pedestal dorado.


Nacida en Chile en 1934, Yolanda Fernández llegó a este país a los 19 años, cuando su padre fue nombrado Embajador de Chile en Guatemala.

¿Se considera una mujer de éxito?

Sí, porque me siento realizada. He cumplido muchas metas. Al principio nos decían: cuando tengan tres restaurantes... y yo contestaba: ¡si con uno ya tenemos suficiente! Hoy tenemos 43 restaurantes en todo el país. En ese sentido creo que sí tengo éxito. Dios me lo ha dado.

Usted es presidenta de la compañía desde hace nueve años, ¿cual era su papel anteriormente en Mc Donald’s?

Mi esposo era el presidente de la compañía; cuando él murió, como yo había trabajado desde siempre con él de directora de mercadeo, parecía lógico que le sustituyera. Cuando me lo pidieron, no quería porque para mí ser presidenta era más un título que un trabajo.

Durante esos años como encargada del mercadeo realizó innovaciones...

Aquí en Guatemala se inventó la cajita feliz y ahora está en todos los Mc Donald’s del mundo. Nunca pensé que inventé algo así como la rueda. Creé un menú para niños que tenía todo más pequeño de lo habitual y un muñeco. No lo hice pensando en hacer un gran negocio, veía a las mamás dando a sus hijos un Big Mc, que los niños dejaban a las tres mordidas. Yo inventé un tamaño más pequeño, para que la mamá sienta que no pierde su dinero. Luego Mc Donald’s hizo la cajita e incluyó juguetes más bonitos. El concepto nació en Guatemala, pero fue perfeccionado en Mc Donald’s internacional. A mi nunca me pareció nada extraordinario.

La cadena de Mc Donald’s en Guatemala es la mayor de Centroamérica, ¿cuál es el secreto de este éxito?

El presidente de Mc Donald’s en Latinoamérica dice que el éxito de Guatemala es la consecuencia de un trabajo día a día, año a año. Uno no puede cosechar éxitos en un negocio de la noche a la mañana, tendrá días buenos y días malos. Para nosotros, para mí y mi familia, el mejor negocio es ser honesto y el éxito no es más que el fruto de esta honestidad.

Sin embargo, y a pesar de ser uno de los restaurantes de comida rápida más visitados, han enfrentado algunas campañas de descrédito...

Es lógico. Siempre, en todas las ramas del negocio, se calumnia al líder. Uno no se inventa mentiras contra el señor de la esquina, las inventa contra un líder para sacarle algún provecho. Como ese estúpido que comió no sé cuantos Big Mc y dice que engordó, ¿para qué va a hacer eso? Ya ha escrito un libro y va a hacer una película. Ese es un idiota, pero ¿quién no va a engordar comiendo lo que comió? Lógicamente lo hace por dinero por que no veo ninguna razón para ir a comer Mc Donald’s 30 días seguidos.

¿Cada cuánto tiempo come usted Mc Donald’s?

No todo lo que yo quisiera. Por mí comería mucho más, pero debo controlarme.

¿Cree que crea adicción?

Creo que lo que crea adicción es la droga o el alcohol, y nosotros no vendemos eso. Hay gente que tiene adicción a comer, pero a ellos les da lo mismo qué comer. Nosotros no hacemos negocio con la gente adicta, sino gracias a la calidad, la limpieza y el servicio, que es rápido, bueno y cortés.

“Mi hogar está aquí”

Nacida en Chile en 1934, Yolanda Fernández llegó a este país a los 19 años cuando su padre fue nombrado Embajador de Chile en Guatemala. Aquí conoció a su esposo y tuvo a sus cinco hijos.

¿Es más guatemalteca que chilena?

Si, o mejor dicho, me siento mejor en Guatemala que en Chile. Cuando voy allá de visita siento en seguida ganas de regresar. Mi hogar está aquí. Soy guatemalteca de corazón.

¿Se parece la Guatemala de hoy a la de entonces?

Su vida

Yolanda Fernández de Cofiño habla acerca de sus actividades cotidianas.

Me levanto a las cinco y media; camino media hora con mis perritos; desayuno mientras leo la prensa y escucho música. De ocho y media a una voy a la oficina, almuerzo en casa y, por la tarde, aunque normalmente me quedo en casa, un día a la semana quedo con mis amigas y otro asisto a clases de pintura.

Mi mayor afición es la pintura sobre porcelana, pero también leer biografías y escuchar música.

Me gusta viajar. Los fines de semana voy a una casa que tenemos en el mar. Cuando salgo al extranjero últimamente he hecho cruceros, pero me gusta más Europa, me fascina.

Personalidad

Yolanda Fernández de Cofiño responde a un test.

Multinacional: Mc Donald’s.

Globalización: Los bancos.

Comida rápida: Mc Donald’s.

Nutrición: Comida balanceada.

Obesidad: Desorden alimenticio.

Pobreza: Tristeza.

Felicidad: Tranquilidad.

Lo que más odia de Guatemala: La corrupción.

Lo que más ama: Amo todo. Su gente, su paisaje, su clima…

El país ha cambiado mucho desde que llegué. El centro tenía personalidad, ahora lo han arruinado, parece un mercado persa. Ya no es un centro histórico, es un centro de basura. Eso sin contar con la delincuencia y la inexistencia de la policía. A mí me da miedo ir al centro.

¿Cree que corre riesgos por el problema de seguridad que atraviesa el país?

No tanto como otras personas, pero sí. El tema de la seguridad está mal desde hace años, no es nuevo. Por un lado está el problema de la policía corrupta, lo que no significa que no haya buenos policías que den su vida por su deber. Por mucho que se cambian los jefes de la policía, y sus jefes, y los jefes de esos, la verdad es que el problema no cambia.
Otra de las causas es la droga. Me da la sensación cuando veo la prensa que la mayor parte de los asesinatos están relacionados con las drogas. Y luego está el tema de las famosas maras. Son estos muchachos cuyo objetivo debe ser morir antes de los 25. No sé de donde salieron ni como ni para qué, ¿de que viven si no roban? No están allí ni por necesidad ni por hambre. Me parece curiosísimo. Yo no conozco ningún marero ni quiero tener ninguno cerca.

¿Qué opina del papel de la mujer en la sociedad guatemalteca?

En Guatemala hay mujeres valiosísimas, inquietas, pero estamos en una sociedad machista, admitámoslo. La mujer no se encuentra en el lugar que le corresponde. Mis años de experiencia me dicen que la mujer es mucho más responsable y, a pesar de que en su mayoría tienen dos vidas (porque en muchos casos son madres), siempre cumplen con su trabajo, son más honestas. En Guatemala falta mucho por hacer. Por ejemplo, hay mujeres mucho más valientes que los hombres en política, pero sólo son dos o tres. Las cosas están empezando a cambiar, pero espero que con los años cambie más.

¿Se ha sentido discriminada alguna vez por ser mujer?

A pesar de que Mc Donald’s es una empresa machista, la verdad es que nunca me he sentido marginada. Puede ser que fuera porque no estaba sola, éramos mi esposo y yo.

¿Es difícil ser mujer y ejecutiva?

No empecé a trabajar hasta que el más pequeño de mis hijos comenzó a ir al colegio. A veces, surgían problemas, pero si uno se organiza todo es posible. Hay muchísimas madres que trabajan y cuyos trabajos son mucho más problemáticos que el mío. Si estás en una empresa tienes una horario que debes cumplir, pero yo tenía cierta libertad… Esta semana me ha pasado con mi nieta, tenía una actividad a la que quería que asistiera, así que cambié todas mis citas de esa mañana. Todo es organizarse.

Entonces, ¿es su familia el centro de su vida?

Sí, lo más importante de mi vida es mi familia. Dejo el trabajo por ella, pero no puedo negar que el trabajo me ha permitido realizarme. Tengo un carácter que me impide dedicarme sólo a ir de paseo y a la peluquería. Me gusta estar activa, hacer cosas y el trabajo, en ese aspecto, me ha permitido realizarme como persona, como mujer y como empresaria. He tenido muchas satisfacciones. Lo mejor que me ha dado el trabajo es la posibilidad de ayudar a mucha gente y no hay mayor satisfacción que poder ayudar a quien lo necesita.

 
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