Semanario de Prensa Libre • No. 102 • 18 de Junio de 2006

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Artesanía
La industria de la "bamba"
Joyas elaboradas con monedas de plata de los siglos 19 y 20, popularmente conocidas como “bambas”, forman parte de la orfebrería artesanal de Cobán: un arte que languidece.

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Francisco Macz, es un fornido q’eqchi’ de 68 años, que desde que tenía 10 se dedica a fabricar joyas de plata en Cobán. Las callocidades de sus manos y lo tostado de su piel son la secuela de casi seis décadas de manejar el fuego para crear piezas de arte. Sin embargo, hoy, su historia está cambiando. Ya no existen las monedas de plata, que eran su materia prima y tampoco hay demanda de sus joyas.

Sus palabras muestran el desconsuelo. Sin ningún preámbulo dice: “Ahí están las herramientas descansando. Desde hace tiempo sólo chapuces me traen”. Sus palabras son respaldadas por el ambiente que se observa en su vivienda. Todo está en su lugar, como si hubiera pasado un largo tiempo sin utilizarse. Sólo las que usa para hacer reparaciones, están fuera de su lugar.

En los chachales es común encontrar monedas antiguas de plata mezcladas con otros elementos, como cruces, frijoles rojos y diversidad de animales del entorno ecológico q’eqchi’.

La platería es una de las industrias que durante el siglo pasado se desarrolló a gran escala en Cobán, Alta Verapaz. Sus años de boom fueron los de la década de 1960 y 1970. En ese tiempo se distribuía en todo el país y en algunos lugares de Estados Unidos. Actualmente, su producción está en franco descenso. Sin embargo, algunos artesanos, en estos tiempos, se esfuerzan por mantener sus productos en el mercado.

En las comunidades q’eqchi’ aún se observan estos adornos. Cadenas, pulseras, prendedores, medallones con motivos mayas, cruces, anillos y dijes son algunas de estas joyas. También es común observar adornos de mesa, medallas de honor al mérito, varas ediles y de cofradías, así como coronas de santos y reinas.

Sin embargo, durante los últimos años, debido al influjo extranjero, se ha vuelto común observar en el cuello, orejas o brazos de las mujeres de la región algunas joyas de plata combinadas con otras importadas. “Las traen de México, Italia y Brasil y son más baratas”, indica Marcelina Yat, una vecina de la región.

Industria casera

Aunque en los mejores tiempos a este arte se dedicaban al menos 30 familias, en la actualidad se estima que solamente 12 dependen, parcialmente, de la orfebrería. Pese a esta reducción, lo que no ha cambiado es su sistema de producción y comercialización que tiene como base la familia. “En mi casa todos trabajábamos y mi padre (Filiberto Oxom Ponce) se encargaba de distribuir el producto en la capital”, indica Marco Antonio Oxom Hun, propietario de la platería Monja Blanca.

El taller siempre está instalado en alguna área de la residencia y en él trabajan los hijos, la esposa y algunas veces, asalariados y un aprendiz. “A esta pequeña unidad económica de producción artesanal se le conoce técnicamente como ‘industria familiar’ o ‘industria casera’, indica Carlos Enrique Reiche, en su libro Guatemala Indígena.

Cada familia realiza su trabajo en forma independiente, ya que ninguna entabla nexos de producción con otra. A pesar de que la formación de un platero es empírica y utiliza técnicas e instrumentos rudimentarios, las formas, diseños y estilos artísticos son muy originales como fuentes de inspiración individual.

Reiche dice que la originalidad de un estilo o método de trabajo que sea más aceptable y efectivo, generalmente, tiende a ser imitado por el resto de los plateros de esta zona, “de ahí que pareciera que hubiera cierta especialización que la caracteriza”.

“Este es un arte, por medio del cual el q’qchí en muchas ocasiones trata de manifestar su entorno ecológico”, afirma Carlos Leal, encargado de asuntos folclóricos de la Municipalidad de Cobán.

No es de mina, es "bamba"

En cualquier rincón del país no es raro escuchar que la plata que se utiliza en la elaboración de las joyas proviene de Cobán, incluso, se tiene la creencia de que en dicha región existen minas secretas de plata. Manuel Martínez, un joyero de Antigua Guatemala, dice que la plata que utiliza viene de Cobán y de México. Lo que no sabe este artesano es que la plata que dice que es de Cobán también fue llevada de otro lugar.

Los pobladores de esta ciudad, afirman que en la región no existe ninguna veta de este mineral. La creencia existe debido a que durante muchos años los artesanos se dedicaron a recolectar las monedas de plata que circularon en el país durante la primera mitad del siglo 20. “La principal fuente de materia prima se adquiere de la fundición de monedas antiguas o “bambas”, relata Reiche.

Oxom recuerda que en los años de 1970 su familia era propietaria del cine Xucaneb y que después de cada función se dedicaba a reunir las monedas de plata, con las cuales las personas pagaban su ingreso. Tampoco olvida que durante esos años también viajó a Honduras y en los bancos del lugar cambiaba algunos billetes por monedas. Después cambiaba, nuevamente, las monedas que no eran del apreciado metal.

Sin embargo, los tiempos cambiaron y las “bambas” dejaron de circular, debido a la creciente demanda de joyas. Ante esta escasez los primeros vendedores de plata principiaron a ser los nuevos elementos de la cadena. Estos venían de la capital y México a distribuir el metal. Los artesanos también principiaron a efectuar aleaciones y darles solamente un “baño” de plata a las joyas de cobre.

Manos a la obra
La mayoría de instrumentos utilizados para la elaboración de joyas de plata son rústicos, aunque existen algunos modernos.

> Crisol de grafito: es un rústico recipiente en cuyo interior se coloca la plata para ser fundida.

> Hilera: es una plancha de acero con agujeros de diferentes tamaños por los cuales se va pasando el hilo de plata hasta alcanzar el grosor que se quiere.

> Soplete: compuesto por un candil de gas y un tubo metálico que se sopla con la boca.

> Buril: se utiliza para realizar grabados. Es de acero biselado y puntiagudo.

> Laminador: está formado por dos cilindros de metal que giran en sentido contrario por medio de engranajes. Las piezas de plata se colocan entre los cilindros hasta obtener una lámina del grosor que se desee.

> Otros instrumentos: tas o yunque, alicates, martillos, cajillas de metal refractario, brocas, trépano, sierras y cepilladora.

Actualmente, la plata que trabajan estos artesanos también proviene de Estados Unidos, América del Sur y lingotes que vende el Banco de Guatemala (Banguat). Las joyas elaboradas con pesos y cuartillos del siglo 19 y 20 también dan trabajo a los artesanos, ya que regularmente hacen reparaciones de las piezas que algunas personas guardan celosamente como herencia familiar.

Los plateados tiempos

El boom de esta artesanía fue al inicio de la segunda mitad del siglo 20. En estos años los cobaneros viajaban constantemente a la capital para repartir su producto en los negocios de suvenires de los alrededores del Mercado Central, los hoteles Panamerican y Maya Excelsior, la Catedral Metropolitana y el parque Colón eran los lugares frecuentados por los plateros.

La Terminal Aérea, en la zona 13, así como Disneylandia y otros lugares de EEUU fueron los puntos por los cuales estos productos llegaron a los ojos de los estadounidenses. “Los gringos nos dejaban los dólares a Q0.95 y nosotros los vendíamos a un importador del parque Colón a Q1”, relata Edgar Oxom.

El antes y el después

La producción de platería se encontraba en su mayor esplendor cuando sucedió el terremoto de 1976, y así como terminó con la vida de muchos guatemaltecos, también marcó un antes y un después en la historia de esta industria.

Los productores, después de asimilar la noticia del fenómeno telúrico, principiaron a darse cuenta de que los pedidos de joyas de la capital ya no llegaban. Con el paso de los días comprendieron que la gente no tenía dinero para comprar alhajas y que algunos locales se habían derribado. “También se murieron grandes compradores”, relata Pedro Chen Tujab, platero de 60 años.

Alberto Oxom recuerda que esa madrugada del 4 de febrero despertó cuando sintió cómo le caían pedazos de adobe y teja de la habitación que alquilaba en la 11 avenida y 4a. calle, de la zona 1 y que le servía de refugio y bodega. El día antes había viajado a la capital con varios bultos de platería y se proponía repartirlos ese día. Ya no pudo, tuvo que regresarse con toda la mercancía.

A partir de este suceso, este negocio empezó a declinar. Ya no habían pedidos. Los plateros que contrataban trabajadores principiaron a despedirlos y se quedaron con el negocio sólo a nivel familiar. “Yo, semanalmente, entregaba 20 docenas de diferentes cosas a la familia Hum, pero después del terremoto ya no había venta”, recuerda Chen Tujab.

Los envíos de platería a través de la línea aérea nacional Aviateca cesaron. La mayoría de plateros principiaron a buscar otras ocupaciones, para poder subsistir. “Yo tenía un molinito de nixtamal en ese tiempo, pero cuando vi el problema compré otros y a eso me dedico ahora”, dice Chen Tujab. “Pero si resurgiera, no dudaría en nuevamente ser platero”, sentencia.

 

Sello particular
Cada joya es elaborada con técnicas artesanales heredadas

Para efectuar su trabajo los artesanos ponen en práctica algunas técnicas de producción como por ejemplo:

  • Filigrana: consiste en la elaboración de series artísticas de adornos con finos hilos de plata. Debido a las condiciones rústicas en que se realiza es de admirar la variedad de estilos, así como la pericia para hacerlas.
  • Repujado: arte de labrar objetos metálicos en relieve. Se requiere de la utilización de objetos metálicos y martillo para plasmar las formas artísticas. Se necesita de disponer de tiempo, paciencia y pericia.
  • Fundido o moldeado: proceso por el cual se vierte metal fundido sobre moldes y fabricar, por ejemplo, dijes de distintos tamaños. Para hacer esto se utilizan cajillas hechas con material refractario.
  • Troquelado: se utiliza para acuñar medallas y otros objetos de arte. Consiste en el empleo de moldes metálicos para estampar diseños en piezas de metal. Se hace necesario comprimirla por medio de prensas metálicas, con el objeto de que salga bien delineado.
  • Calado o recortado: muchas veces se necesita recortar diseños en metal y para este caso se utilizan aro y sierras resistentes.
  • Dorado de metales: técnicamente es conocido como el arte de la “galvanoplastía”. Valiéndose de técnicas de corrientes eléctricas, negativas o positivas, se sobrepone a un cuerpo sólido una capa de plata precipitándola lentamente por electrólisis en el interior de moldes resistentes a los ácidos sulfúrico o cianuro de potasio.
  • Grabado: escritura artística en trofeos, medallas, argollas matrimoniales y plaquetas. Requiere excelente caligrafía.
  • Pulimento: se hace con lija, cepillos de cerda, bicarbonato, limón y otros elementos.

   

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