La clave es escuchar
La asociación Cuarto Mundo ofrece esperanza
y oportunidades para las familias de escasos recursos.
Texto y foto por Ingrid Roldán Martínez
Un viernes por la tarde, al pie de árboles de mango en Escuintla, casi
40 niños se entretenían en las actividades de la Biblioteca de
Calle que desde hace tres años llega a la comunidad Guatelinda, anexo
a Santa Marta, zona 3, de esa ciudad. Los más pequeños jugaban
con bloques de colores y trozos de madera. Los más grandes seleccionaban
entre los libros ilustrados el que mejor les parecía. Después,
todos se unieron en una dinámica y al final hicieron sencillos trabajos
acerca de la familia, en hojas de papel. De esta manera también aprenden
a convivir en comunidad.
No son pocos talentos los que se descubren en esta actividad que
Cuarto Mundo realiza en las áreas más pobres del
país. El entorno que los rodea pide a gritos atención:
viven en casas construidas con láminas, no hay drenajes,
agua potable, acceso a la atención en salud. En muchos casos
sólo algunos pueden ir a la escuela debido a la precaria
situación de sus familias.
Lo que hace Cuarto Mundo es hablar con ellos, escucharlos, asesorarles.
Es oír la voz de los que no ha tenido acceso a expresarse.
No es una actitud paternal sino de acompañamiento, explican
José Dimas Pérez y Paul Maréchal, ambos voluntarios
permanentes. “Lo primero que le debemos a las familias es
respeto”, comentan.
En muchos casos las familias se resisten ante la llegada de desconocidos,
pero con el tiempo establecen lazos de amistad. Las Bibliotecas
de Calle les permiten ese acercamiento. Pasan invitando de casa
en casa y los padres voluntariamente deciden si permiten que sus
niños participen o no. También establecen un nexo
entre las familias y las escuelas para evitar la deserción
escolar. “Nuestra acción permite que el más
pobre entre los pobres se sienta orgulloso”, comenta Pérez, “que
los más pobres puedan expresar su esperanza”.
La experiencia de Francia Cuarto Mundo es una Organización No Gubernamental, fundada
por el padre Joseph Wresinski en 1957, en Francia. Él nació en
1917 en una familia muy pobre de ese país. En 1956 llegó por
primera vez al barrio de Noisy - le Grand (cerca de París).
Allí vivían 252 familias en la indigencia. Con estas
personas y algunos amigos creó en 1957 la primera asociación
contra la exclusión de los más necesitados. Esto
dio origen al Movimiento ATD Cuarto Mundo. Pasaron años
antes de que éste se extendiera a otros países. Guatemala
y Tailandia fueron los dos primeros.
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Origenes
Cuarto
Mundo es una Organización No Gubernamental, fundada
por el padre Joseph Wresinski en Francia. No es religiosa
ni política.
- Tiene estatuto consultivo en la ONU,
UNESCO y UNICEF.
- Está presente en más
de 25 países de los cinco continentes.
- Cuenta con unos 340 voluntarios permanentes
que dedican todo su tiempo a esta causa.
- El 17 de octubre celebran el Día
Mundial de Rechazo a la Miseria.
- En noviembre realizan el Festival
del Saber, que involucra a la comunidad. Imparten talleres
de arte para todos. |
El padre Joseph vino a Guatemala en julio de 1974. En 1979 llegaron
los primeros voluntarios a una comunidad de Chiquimula. Actualmente hay varios miembros de la entidad, trabajando de manera
permanente: dos guatemaltecos, dos franceses, una peruana y un
haitiano. Reciben la colaboración de 40 aliados, así como
familias de extrema pobreza que son promotores de derechos de otras
familias de su comunidad.
Una de estas personas es la señora Raquel Juárez,
que vive en Lomas de Santa Faz, zona 18. Ha tomado conciencia de
que hay quienes están en peor situación que la suya,
no tienen techo ni comida. “Hay veces que uno se siente tan
mal que ni hambre tiene, lo que necesita es una palabra de aliento”,
comenta. Ella tiene la esperanza de que sus hijos estudien, quiere
un futuro mejor para ellos, aunque siente difícil pagar
los más de Q400 que piden de inscripción en las escuelas
públicas por cada uno, además de Q450 para la lista
de útiles. Cinco de sus hijos están en edad escolar. “Dicen
que la educación es gratis pero no es cierto”, afirma.
“La sociedad culpa a los pobres de la pobreza,
nos culpan de la delincuencia y ellos (los de gobierno) son los
primeros que roban”, expresa, “se predisponen sin averiguar”.
A pesar de ello para la señora
Juárez, lo más
importante que ha aprendido en Cuatro Mundo es a tener solidaridad
y a dialogar.
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