Semanario de Prensa Libre • No. 90 • 26 de Marzo de 2006    


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La clave es escuchar
La asociación Cuarto Mundo ofrece esperanza y oportunidades para las familias de escasos recursos.

Texto y foto por Ingrid Roldán Martínez

Un viernes por la tarde, al pie de árboles de mango en Escuintla, casi 40 niños se entretenían en las actividades de la Biblioteca de Calle que desde hace tres años llega a la comunidad Guatelinda, anexo a Santa Marta, zona 3, de esa ciudad. Los más pequeños jugaban con bloques de colores y trozos de madera. Los más grandes seleccionaban entre los libros ilustrados el que mejor les parecía. Después, todos se unieron en una dinámica y al final hicieron sencillos trabajos acerca de la familia, en hojas de papel. De esta manera también aprenden a convivir en comunidad.

No son pocos talentos los que se descubren en esta actividad que Cuarto Mundo realiza en las áreas más pobres del país. El entorno que los rodea pide a gritos atención: viven en casas construidas con láminas, no hay drenajes, agua potable, acceso a la atención en salud. En muchos casos sólo algunos pueden ir a la escuela debido a la precaria situación de sus familias.

Lo que hace Cuarto Mundo es hablar con ellos, escucharlos, asesorarles. Es oír la voz de los que no ha tenido acceso a expresarse. No es una actitud paternal sino de acompañamiento, explican José Dimas Pérez y Paul Maréchal, ambos voluntarios permanentes. “Lo primero que le debemos a las familias es respeto”, comentan.

En muchos casos las familias se resisten ante la llegada de desconocidos, pero con el tiempo establecen lazos de amistad. Las Bibliotecas de Calle les permiten ese acercamiento. Pasan invitando de casa en casa y los padres voluntariamente deciden si permiten que sus niños participen o no. También establecen un nexo entre las familias y las escuelas para evitar la deserción escolar. “Nuestra acción permite que el más pobre entre los pobres se sienta orgulloso”, comenta Pérez, “que los más pobres puedan expresar su esperanza”.

La experiencia de Francia

Cuarto Mundo es una Organización No Gubernamental, fundada por el padre Joseph Wresinski en 1957, en Francia. Él nació en 1917 en una familia muy pobre de ese país. En 1956 llegó por primera vez al barrio de Noisy - le Grand (cerca de París). Allí vivían 252 familias en la indigencia. Con estas personas y algunos amigos creó en 1957 la primera asociación contra la exclusión de los más necesitados. Esto dio origen al Movimiento ATD Cuarto Mundo. Pasaron años antes de que éste se extendiera a otros países. Guatemala y Tailandia fueron los dos primeros.

Origenes
Cuarto Mundo es una Organización No Gubernamental, fundada por el padre Joseph Wresinski en Francia. No es religiosa ni política.

- Tiene estatuto consultivo en la ONU, UNESCO y UNICEF.

- Está presente en más de 25 países de los cinco continentes.

- Cuenta con unos 340 voluntarios permanentes que dedican todo su tiempo a esta causa.

- El 17 de octubre celebran el Día Mundial de Rechazo a la Miseria.

- En noviembre realizan el Festival del Saber, que involucra a la comunidad. Imparten talleres de arte para todos.

El padre Joseph vino a Guatemala en julio de 1974. En 1979 llegaron los primeros voluntarios a una comunidad de Chiquimula.

Actualmente hay varios miembros de la entidad, trabajando de manera permanente: dos guatemaltecos, dos franceses, una peruana y un haitiano. Reciben la colaboración de 40 aliados, así como familias de extrema pobreza que son promotores de derechos de otras familias de su comunidad.

Una de estas personas es la señora Raquel Juárez, que vive en Lomas de Santa Faz, zona 18. Ha tomado conciencia de que hay quienes están en peor situación que la suya, no tienen techo ni comida. “Hay veces que uno se siente tan mal que ni hambre tiene, lo que necesita es una palabra de aliento”, comenta. Ella tiene la esperanza de que sus hijos estudien, quiere un futuro mejor para ellos, aunque siente difícil pagar los más de Q400 que piden de inscripción en las escuelas públicas por cada uno, además de Q450 para la lista de útiles. Cinco de sus hijos están en edad escolar. “Dicen que la educación es gratis pero no es cierto”, afirma.

“La sociedad culpa a los pobres de la pobreza, nos culpan de la delincuencia y ellos (los de gobierno) son los primeros que roban”, expresa, “se predisponen sin averiguar”.

A pesar de ello para la señora Juárez, lo más importante que ha aprendido en Cuatro Mundo es a tener solidaridad y a dialogar.

 
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