Semanario de Prensa Libre • No. 90 • 26 de Marzo de 2006    


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D cultura

Cuerdas en las manos
Joseaugusto Mejía, los caminos de un concertista.

Texto Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián

Sólo las notas musicales se escuchaban en aquel inmenso salón. El joven vestido de negro parecía no darse cuenta de que alguien más estaba allí. Se concentraba en tocar la guitarra. Las cuerdas vibraban al contacto de la mano, seguían dócilmente la ruta que él les trazaba. Desde que Joseaugusto Mejía tenía 15 años, la guitarra se ha convertido en parte de su vida. Tal ha sido su empeño que se fue a Londres para continuar los estudios en un conservatorio de esa ciudad. Sólo le falta un año para terminar.

De vuelta en Guatemala, se prepara para ofrecer un recital a principios de abril. En éste presentará su nuevo disco titulado Raíces, de música tradicional guatemalteca, como Luna de Xelajú, Noche de luna entre ruinas y Río Polochic, con arreglos para guitarra, hechos por él. “El disco corresponde a un concepto global de obras clásicas, basado en temas folclóricos”, explica. También incluye una obra de Enrique Solares.

Primeros compases

Todavía estudiaba en el colegio cuando Joseaugusto Mejía empezó a recibir clases de guitarra. Se reunía con sus compañeros a tocar música de Silvio Rodríguez. Estos fueron sus primeros acercamientos a la interpretación de la guitarra. “Empecé a ver la vida de forma más profunda, la trova tiene un mensaje más humano”, dice. Lo sedujeron los difíciles acompañamientos de la música del cubano.

El siguiente paso fue empezar a recibir clases particulares y tuvo la suerte de encontrar al maestro César Arévalo, quien lo acercó a la música clásica, a los distintos autores. Cuando escuchó a Julian Bream, el virtuoso guitarrista inglés, pensó que eso era lo que quería ser. “De allí para delante no he tenido dudas”, comenta Mejía.

A graduarse de bachiller buscó oportunidades en el extranjero. Logró que lo aceptaran en un conservatorio de Estados Unidos y otro en Inglaterra. Se decidió por el segundo. En el año 2001 ingresó al Royal College of Music, de Londres.

Previo a viajar por primera vez a ese país, ofreció su primer recital. Tenía 17 años de edad. “Nunca me había presentado ante el público con la guitarra”, comenta. Durante esas semanas ofreció cuatro más.

Más tareas que mieles

Cuando se oye que alguien viajó al extranjero para estudiar, se piensa que va pasear mucho por el país como si fuera de vacaciones. La situación cambia cuando se es alumno de una prestigiosa institución cuyas exigencias son realmente altas. Ponerse a nivel no es cosa fácil. “Hay glamur, pero ha sido una lucha muy fuerte”, señala. Han pasado ya tres años de estudio.

Vida de guitarra
Joseaugusto Mejía Muralles
nació el 5 de noviembre de 1983.

- Inició las clases de música con el maestro César Arévalo.

- En el año 2001 ingresó al Royal College of Music, de Londres, un prestigioso conservatorio fundado en 1882.

- Estudió con los maestros Charles Ramírez y Gary Ryan.

- En febrero de 2003 hizo su primera presentación en el auditorio del Royal College.

- Ha ofrecido conciertos en Guatemala, el Reino Unido, Alemania e Italia.

- Sus interpretaciones han sido transmitidas en la radio y televisión nacionales.

- Su primer disco compacto, grabado en 2004, se titula Obertura, que incluía la transcripción para guitarra de la obra Fiesta de Pájaros, de Jesús Castillo.

- En los próximos días presentará su segundo disco titulado Raíces.

- Los fondos recaudados con la venta del disco y los conciertos serán destinados a sufragar los gastos de sus estudios en Londres.

Reconoce que durante este tiempo ha tomado en cuenta dos aspectos. El primero es tener acceso al ambiente cultural de Inglaterra, así como la interacción con diferentes músicos y corrientes estéticas. No niega que ha aprendido mucho de otros instrumentistas.

El otro aspecto se refiere a su situación económica. “No estoy tan holgado, como me gustaría, como quisiera”, afirma. Vive en el mismo apartamento con otros tres compañeros de conservatorio, además, imparte clases a niños para tener algunos ingresos extras. “No salgo a comer nunca, no voy al cine”, agrega. El no lo ve como algo negativo.

En febrero de 2003 se presentó por primera vez en el auditorio del Royal College. Interpretó la obra Usher Valse inspirada en el texto de Edgar Allan Poe, La caída de la casa de Usher.

En el año 2004 grabó su primer disco, Obertura, que contenía música clásica, barroca, romántica, contemporánea, folclórica y jazz.

“El problema es que los grandes compositores de guitarra se dan hasta en el siglo XX”, dice en relación con el repertorio con que cuentan los guitarristas. “Hay una cierta desnutrición de obras buenas... La clave es nutrirse de la música para otros instrumentos”.

Han sido largas jornadas de estudio y dedicación las que le han ayudado a desarrollar las habilidades y talento que descubrió apenas en su adolescencia. “Sigo pensando que lo clásico es la cadena más alta respecto de la interpretación de la guitarra”, indica.

El año pasado estuvo en Italia y Alemania donde ofreció recitales. Para los próximos meses tiene invitaciones para actuar en España y en septiembre viajará a México. Su mundo ahora es el de la música académica. Pero vuelve los ojos a su adolescencia, que no está muy lejana, y agrega: “No se me acaba el cariño por la música de Silvio, a pesar de sus faltas, reconozco valores estéticos muy humanos y profesionales”.

Hace meses que Joseaugusto Mejía debió regresar a Londres. Talento y empeño no le faltan, pero la falta de recursos económicos lo tiene estancado aquí. Nuevamente ofrecerá recitales para recaudar fondos que le permitan continuar sus estudios. ¿Asistirá usted?

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