A propósito
Aventuras exclusivas
En febrero se realizó en nuestro país la edición 2006 del
Tour de las Américas, uno de los torneos de golf más exclusivos
y famosos del mundo. Fue una de las más fabulosas ventanas que abrió el
canal Espn para que el mundo conociera otro ángulo de Guatemala. Llegaron
al país muchos deportistas y turistas, con la consiguiente demanda de
servicios turísticos, lo cual constituye una muestra del potencial que
representa la práctica de este deporte en cualquiera de los 5 clubes existentes
alrededor de la capital.
Si bien el golf ha sido el deporte pioneros en atraer a un grupo élite
de aficionados y profesionales, existen otras puertas que empiezan a abrirse:
el surfeo, el vuelo libre, el rafting y el polo, cada uno con características
particulares y con ciertas exigencias físicas así como de equipo
especializado.
Ciertamente estos deportes no mantienen una práctica masiva, como ocurre
en el caso del futbol, pero sus números van en aumento. Es de esa forma
que se están convirtiendo para el país en una fuente de ingreso
de divisas, pues el grueso de sus practicantes viene del extranjero. Empieza
a ser común encontrar a un alemán surfeando en las olas de Sipacate,
Escuintla, o a un pájaro humano procedente de Holanda, sobrevolando el
lago de Atitlán. Su ejemplo contagia a algunos guatemaltecos que también
ya se aventuran por aire, mar y tierra.
El reducido número de practicantes no significa que no se pueda destacar
a nivel internacional. De hecho, en el caso del polo, ha conseguido llevar el
nombre de Guatemala a campeonatos mundiales con un excelente rendimiento: sexto
lugar del planeta.
Por supuesto, para que esta actividad crezca se necesita garantizar
la seguridad de los deportistas, que a menudo exploran playas
deshabitadas o caminos rurales en busca del lugar apropiado para
lanzarse al vuelo.
Gemma Gil y Carlos Sebastián retratan en nuestro tema de fondo algunos
detalles de la emoción y pasión de los deportes de unos cuantos. |