Semanario de Prensa Libre • No. 168• 23 de septiembre de 2007

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D salud

Una reacción anormal
La alergia es una hipersensibilidad a una particular sustancia que, si se inhala, ingiere o se toca produce unos síntomas característicos

Por: Julieta Sandoval
Ilustración: Billy Melgar

Un perfume agradable para unos puede ser una molestia para otros, porque les provoca cosquilleos en la nariz o frecuentes estornudos. Hay quienes ni por ilusión pueden degustar de ciertos alimentos, ya que su organismo los rechaza. Todos esos malestares son parte de lo que llamamos alergias.

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Pablo Maselli, alergólogo, define esta enfermedad como una reacción anormal del cuerpo a los antígenos o sustancias que se encuentran en el ambiente. “No deberían causar daño, pero las personas responden de forma diferente. Lo que a algunos es común, a otros, no”, refiere. Un individuo pudo haber pasado varios años de su vida sin el rechazo a algo, pero, de pronto, le sucede que es alérgico a una simple aspirina.
Alguien puede padecer más de una alergia. Las más comunes son las de la piel, las respiratorias, las de ojos y las que resultan por ingerir algún alimento.

Las de la piel surgen como reacción, en su mayoría, al uso de jabones perfumados o antibacteriales, desodorantes, el níquel (utilizado en bisutería), además de alimentos como piña, colorantes artificiales, comida chatarra y o los rayos de sol. “Algunos rechazos se dan por herencia genética”, explica María del Pilar Manrique, dermatóloga. Se manifiestan con enrojecimiento, hinchazón, descamación y picazón en la epidermis. La especialista asegura que algunas pueden llegar a ser severas hasta causar infección sin no son tratadas de forma adecuada o afectar varias partes del cuerpo, como sucede con la urticaria, y agrega que en el altiplano del país es donde hay más tendencia a la alergia al sol, por la altura y el aire, lo cual ocasiona más resequedad y empeoramiento de la afección.

Maselli indica que, de igual forma, la rinitis ocasiona la sinusitis; o, el asma, un espasmo severo. A propósito del asma, el neumólogo Héctor Cabrera afirma que, en algunos casos, es causada por una alergia adquirida a cualquier edad; lo mismo sucede con la rinitis. Esta última produce estornudos frecuentes, nariz tapada y abundante secreción nasal acuosa.

Mal en casa

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Alergias que afectan el sistema respiratorio pueden ser generadas por el polvo, en especial, el producido en el hogar, donde habitan los ácaros (arácnidos microscópicos). Éstos se alimentan del cabello y piel que se desprende de las personas. Sin importar cuan higiénico se es, siempre se encuentran en las habitaciones. “El daño se produce cuando el bicho muere y se desintegra. Respirar esto es lo que causa la alergia”, indica Maselli, y señala como de los más peligrosos de estas afecciones el shock anafiláctico (reacción alérgica grave, caracterizada por disminución de la presión arterial, taquicardia y trastornos en la circulación general, acompañado o no de edema de glotis). Sucede después de comer, por ejemplo, camarón, nueces o al inyectarse penicilina.

El polen que se desprende en ciertas estaciones y el moho que se desarrolla en invierno contribuyen a la aparición de alergias. En países en donde son marcadas estás épocas, las personas sufren durante ese tiempo, pero en Guatemala, donde sólo hay dos estaciones, se sufren las molestias todo el año, comenta el alergólogo.

La proporción de este padecimiento entre la población es similar en todo el mundo. Los niños, en los primeros años, son más propensos que las niñas. En la adolescencia, las mujeres tienen más alto porcentaje de enfermar, mientras que en la adultez la proporción es igual. Según Maselli, estos síntomas tienen influencia hormonal, así como el factor herencia.

Las alergias han aumentado en los últimos 20 años, en especial en las naciones desarrolladas, al considerarse casi una epidemia. Las causas son el medio ambiente, mayor sedentarismo, los tipos de comida y, —paradójicamente— el padecimiento de menos infecciones, pues el cuerpo infectado recibe más medicamentos y, en consecuencia, crea más defensas. Así lo confirma un estudio de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, publicado por EFE, donde se afirma que al incrementar un estilo de vida más limpio, los organismos ya no luchan contra los gérmenes como antes, por lo que el sistema inmunológico, en vez de combatir la infección, desarrolla más tendencias alérgicas.


   

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