Semanario de Prensa Libre • No. 168• 23 de septiembre de 2007

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D trabajos

Memorias de bombero
Anécdotas, dramas y misterios inexplicables, casi medio siglo de enfrentar fuegos y emergencias han dado a Carlos Gil material para llenar centenares de páginas

Por: Gemma Gil
Fotos: Carlos Sebastián

Es uno de los 79 hombres que se graduaron con la primera promoción de Bomberos Voluntarios en 1953. Dos años más tarde, fue uno de los encargados de formar la institución de los Municipales.

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Desde entonces, Carlos Gil ha entregado casi cinco décadas de su vida a trabajar, alternativamente, para las dos instituciones. Por eso, a sus 73 años, ha escrito un libro de memorias (Mi paso por los cuerpos de bomberos de Guatemala. Apuntes y anécdotas), un trabajo que desea hacer justicia a la historia de los bomberos guatemaltecos.

¿Cuál fue su papel en la creación de los Municipales?

Los Voluntarios se habían formado en 1951, pero sólo tenían una unidad de transporte y, después de que un accidente la dañara severamente, los vecinos empezaron a exigir a la municipalidad que prestara el servicio. Entonces, el alcalde Julio Obiols decidió crear un nuevo cuerpo. Nos enviaron a dos bomberos a instruirnos a Costa Rica y nos encargaron que, a nuestro regreso, capacitáramos al resto.

¿Por qué no se optó por fortalecer a los Voluntarios?

Estábamos en 1956 y ya existía el equipo de fútbol Municipal, pero era amateur y los muchachos no podían cobrar por jugar. Así que se les ocurrió la idea de que esos jugadores, que eran ágiles y deportistas, pudieran ser bomberos para poder darles un sueldo. Eso duró poco tiempo, porque en la noche el único bombero que se quedaba era yo y, además, poco tiempo después el equipo se hizo profesional.

Era estudiante de medicina, ¿por qué eligió convertirse en bombero?

Fue porque acudí a una primera explosión que me impactó mucho. Un trabajador que había sido despedido, en venganza, puso dinamita en las bodegas y mató a 18 personas que había en las pensiones circundantes.

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¿Por qué quiere contar esas vivencias?

Porque no se ha escrito ninguna historia y el público desconoce las instituciones. Por ejemplo, a pesar de lo que se cree, durante el día hay personal remunerado en ambos cuerpos y, en la noche y fines de semana, se trabaja con personal ad honorem también en los dos cuerpos. La gente tiene que conocer la otra cara de lo que hacemos. Por ejemplo, el botiquín lo paga cada uno de su propio bolsillo y se trabaja más horas que en ningún otro empleo. Este año, un bombero voluntario, Luis Felipe Franco, cumple 50 años de trabajo. Durante medio siglo ha estado 24 horas de servicio y 24 de descanso. Es inaudito.

¿Le frustra que no se les reconozca el esfuerzo?

En parte, sí, pero lo peor es que las autoridades no fomenten la protección. Se deberían cumplir con ciertas normas: escaleras de escape, gabinetes de manguera en todos los niveles de un edificio, extintores apropiados, alarmas. En cuestión de medidas de seguridad, aquí se ven cosas increíbles, por ejemplo, en muchas escuelas las puertas se abren para dentro. ¡Este es un país sísmico! En caso de terremoto, esos niños no van a poder salir. No hay legislación preventiva.

¿Por eso es que en la actualidad se dedica a la seguridad industrial?

La verdadera función de un bombero no es apagar un incendio, sino prevenirlo. La idea me nació en 1961, cuando se quemó el hospital neurosiquiátrico de ciudad de Guatemala. El fuego empezó por la noche. Había mil 200 pacientes y murieron 250 personas. Fue espantoso. Me impactó el caso de una mujer muy grande que medía más de dos metros. Como era muy violenta y por su tamaño era difícil de controlar, estaba encerrada en una celda. Cuando el techo de madera ardió, ella logró doblar los barrotes de la puerta, pero no pudo salir. La encontramos carbonizada y atrapada, con sólo medio cuerpo fuera. Vimos mucha gente quemada y cuando los queríamos ayudar la piel se nos quedaba en la mano.

Según su experiencia, ¿cuáles son las causas más frecuentes de incendios en Guatemala?

Las cuatro causas de un incendio son chispas, recalentamiento, fricción o fuego espontáneo, como ocurre en el basurero de la zona 3, donde los incendios se originan por los gases. En Guatemala, por el tipo de construcción, con cemento, ladrillo y adobe, los incendios no son tan frecuentes. Lo que ocasiona muchos accidentes son las bromas en el trabajo. Por ejemplo, recuerdo el caso de una empresa en la que un muchacho generaba electricidad estática sobando unas bobinas. Luego, tocaba a un compañero para darle una pequeña descarga, pero un día se excedió y la chispa hizo arco. En el lugar había gases inflamables, porque era una fábrica donde había pegamento; se produjo una detonación y voló el techo.

También se habrá enfrentado a incendios intencionados. ¿Vivió la quema de la embajada de España?

Sí, pero la Policía no nos dejaba acercarnos. Ardió muy rápido. En los alrededores, el suelo resbalaba de la grasa que dejaban los cadáveres. Fue frustrante.

En su libro tampoco faltan las historias intrigantes.

He incluido dos anécdotas de desdoblamiento, me refiero al caso de dos patrullas que cuando iban de camino para socorrer a alguien se encontraron con una mujer en la carretera que les pedía auxilio. Cuando llegaron a su destino, vieron que víctima era la misma persona con la que se habían cruzado antes.

¿Ha conocido a algún pirómano?

No, en otros países ha habido casos de piromaniacos que se meten a bomberos para estar cerca del fuego. Aquí, no tengo noticia.

¿Qué siente hacia el fuego?

Respeto, porque cuando se convierte en enemigo es peligroso, sobre todo en los incendios forestales. Un bombero, ante todo, debe buscar su seguridad, porque si él está bien, entonces puede ayudar al resto.

¿Por qué hay tanta rivalidad entre los Municipales y los Voluntarios?

Es algo que ocurre en todas las instituciones. Lo bueno es que la rivalidad ha traído cierta ventaja. No creo que haya en el mundo un servicio que responda tan rápido. El inconveniente es la falta de coordinación. Espero que algún día haya un presidente al que le permitan unificar las dos instituciones. Es ridículo que en un país tan pequeño y con falta de fondos existan dos cuerpos con diferente mando.

¿Cuál es el mejor?

No creo que haya uno mejor que otro. Los dos han sabido responder sin politizarse.


   

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