La agricultura del futuro
Agricultores
de escasos
recursos en
Jacaltenango
cultivan
tomates sin
necesidad del
suelo,
mediante la
hidroponía.

por ANa Martinez de sÁrate
fotos: carlos sebastiÁn
Parecen agricultores
comunes,
pero no lo son.
En su mochila
guardan ropa
limpia para cambiarse antes
de entrar a los invernaderos,
donde cultivan
tomates. Asimismo, las
manos y las suelas de los
zapatos deben ser desinfectadas
antes de tener
contacto con las plantas.
Todos los cuidados son
pocos para esos tomates
que se siembran en Jacaltenango,
Huehuetenango,
desde hace un año.
La mayoría de estos trabajadores
no han llegado a
estudiar ni quinto grado,
pero como dice Baldomero
Rojas Silvestre, el encargado
del invernadero
La Asunción, él es “más
ingeniero que uno que
acaba de salir de la facultad,
aún sin haber tenido
la oportunidad de
una buena educación”.
Pues Rojas junto con 35
agricultores más son los
responsables de cultivar
estos tomates, en dos invernaderos
con la técnica
hidropónica.
Hidroponía
Esta método se caracteriza
porque no es necesario
el suelo para cultivar.
De hecho la única
labor de la tierra es “sostener
la planta”, ya que
“los nutrientes que hay en
el agua son manipulados
de forma artesanal para
que le llegue a cada planta
lo que necesita”, explica
Édgar Díaz, coordinador
de Fruticultura de la red
Agricultura Protegida y
especialista en hidroponía.
Este proyecto es apoyado
por el Fondo Común
para la Agricultura Básica,
integrante de la Organización
de las Naciones
Unidas para la Agricultura
y la Alimentación,
con la ejecución del Instituto
para el Desarrollo
Regional. Pero la fórmula
no es igual para todos los
cultivos, pues para estos
invernaderos lo han estudiado
poco a poco ellos
mismos, agrega. Por ejemplo,
mientras en La Asunción
se suelen hacer unos
cinco riegos, en el otro
denominado Guadalupe
El Mirador, debido a que
está en un sitio más cálido,
necesita siete. Cada ocho
días se pone una hormona
en la raíz, para que la planta
“consuma mejor, y la
producción sea más num
e ro sa ”, dice Díaz. Además,
con esta técnica pueden
controlar el tamaño y
el color de los tomates.
“Aunque legalmente lo
consideran cultivos químicos,
lo que utilizamos
es lo que necesita la planta;
por eso, se lucha para
que se consideren productos
orgánicos”, recalca.
Ventajas
Al estar en invernaderos
cerrados con cortinas,
mediante las cuales controlan
la temperatura y la
humedad, a los tomates no
les afectan los cambios
climáticos, lo que produce
que la calidad siempre sea
la misma, es decir, “la mejor
”, asegura. También se
incrementa de forma sustancial
la cantidad. “Si enel campo se llega a producir
en una cuerda cerca
de 20 quintales, con este
método se saca cien quintales,
es decir entre 10 y 20
por ciento de más renta
b i l i d ad ”, explica Díaz.

Cultivos futuros
Díaz solo ve ventajas y
se atreve a augurar que
será “la agricultura del fut
u ro”, pues aparte de que
aumenta la calidad y la
cantidad, el consumo de
agua se reduce mucho,
por lo que el medioambiente
es menos dañado;
la higiene es mayor, evitándose
las bacterias, parásitos
y contaminación.
En una época en la que
escasea la tierra, la hidroponía
permite un mejor
aprovechamiento del espacio,
porque como se dice
en la presentación del
libro Hidroponía fácil para
jóvenes (y no tan jóvenes)
se puede cultivar
gracias a esta tecnología
en “el patio trasero de tu
casa, el garaje o, incluso, la
terraza del edificio donde
v ive s ”. Aunque sea posible
cosechar en cualquier
zona, Jacaltenango fue
elegida por varias razones.
“Hicimos un diagnóstico
entre Petén, San Marcos
y Huehuetenango. Por
estar más cerca de la frontera,
y en el altiplano, y
por tener un buen acceso,
ya que está cerca de la
carretera municipal, elegimos
esta región de huista
s ”, refiere Díaz.
El país referente en
cuanto a esta tecnología
es México, en donde se
desarrolla desde casi 35
años, sobre todo en la zona
norte de ese país. Hace
cuatro años se empezó a
impulsar en Chiapas, debido
al apoyo del Fondo
Común para la Agricultura
Básica y del Gobierno
mexicano. A partir de entonces
se decidió ampliar
la ayuda a Guatemala, en
concreto a este referido
lugar del altiplano, aportando
equipo y materiales.
En un principio, se
comenzó con cultivos de
largo plazo como el aguacate
y la mandarina; sin
embargo, al darse cuenta
de que los agricultores no
podían obtener un beneficio
razonable con una
cosecha que tarda entre y
seis y siete años en recogerse,
el programa decidió
apoyar otro tipo de
cultivo a corto plazo, es
ahí cuando nacieron, hace
un año, los invernaderos
industriales de tomates.
Éxito
El año pasado se produjeron,
entre esos dos
invernaderos, cerca de
800 quintales de tomate,
que significaron más de
Q200 mil. A pesar de ser
considerado un cultivo de
éxito, se dificulta mucho
la comercialización, principalmente
por “la distancia”,
lamenta Díaz. El
coordinador se queja de
que el verdadero problema
es la “falta de voluntad
política” y menciona a
México de ejemplo:
“Chiapas está a mil 300
kilómetros de la capital, y
desde ahí exportan; sin
embargo, nosotros estamos
tan solo a 300”. En ese
país, el Gobierno se ha
dado cuenta de la rentabilidad
de esta técnica,
por lo que ya han empezado
a construirse 25
invernaderos más. Todo
lo contrario de lo que
pasa en Jacaltenango,
porque en la actualidad
solo se pueden vender
los tomates en mercados
locales a precio normal,
“algo injusto”, dice
Rojas.
Pero Díaz es optimista.
Se sintió muy orgulloso
por la visita que hace seis
meses hizo a las instalaciones
el presidente Álvaro
Colom, por lo que
felicita a los trabajadores
que, a pesar de tener bajos
recursos, se caracterizan
por su responsabilidad,
organización y buen quehacer.
No obstante, las
ayudas prometidas, todavía
no han llegado, pero
creen que las recibirán, y
como dice Rojas “el desarrollo
de un país se hace
mediante la agricultura”.
En una zona muy castigada
por la migración, el
desarrollo de este método
podría constituir una importante
solución, opina
el agricultor. Su próximo
objetivo a corto plazo es
ampliar el programa a
Santa Ana, La Democracia
y Nentón, y a largo plazo a
toda la nación. Pero, en
cualquier caso, es necesario
el apoyo del Estado,
admite Díaz.
Antecedentes
- La hidroponía tiene sus precedentes primitivos en los primeros invernaderos.
- El emperador romano Tiberio hacía crecer pepinillos fuera de estación mediante
un método de “piedra transparente”.
- En el siglo XVII fueron utilizadas armazones de madera portátiles para cultivos.
- Durante el siglo XX, se incorporaron materiales como el polietileno y los plásticos, estos últimos fueron importantes, además, para la introducción del riego por goteo.
- La hidroponía fue puesta en práctica, como se conoce ahora, por países industrializados como Estados Unidos y otras naciones europeas, desde mediados del siglo XX.
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