El mundo
árabe en ojos de
Gómez Carrillo
Las crónicas de los viajes del escritor
guatemalteco por esos países fueron
presentados por editorial Cultural.

Por francisco mauricio martinez
Las impresiones salpicadas
de erotismo de sus
crónicas de viajes despiertan
el interés de los lectores
que encuentran enel
Príncipe de los Cronistas al caba
l l ero letrado que permite disfrutar
la cultura de otros pueblos sin
estar en ellos. Dueño de una pluma
saturada de imaginación y encanto,
Enrique Gómez Carrillo devela
los mayores secretos
de las ciudades
europeas y asiáticas.
El escritor guatemalteco
(1873-1927)
encarnó el modernismo
dentro de un
espíritu romántico,
bohemio y versátil
en sus gustos estéticos.
Cultivó la prosa
modernista a través
de géneros como
el ensayo periodístico,
cuento, poema
en prosa, novela
y crónica. En estas
dos últimas recogen
las impresiones de
sus viajes, por ejemplo
La Rusia actual,
(1906), La Grecia eterna (1908), El
Japón heroico y galante (1912), La
sonrisa de la Esfinge (1913) y Jerusalem
y la Tierra Santa (1914).
La obra de Gómez Carrillo está
inserta en el “ismo” literario del
decadentismo, nombre que recibió
en la literatura alemana la
corriente cultural de finales del
siglo XIX, que se manifestó en
modos superrefinados y esteticistas.
Es la Belle Epoque, la era victoriana
de represión y decadencia.
Quizá lo más destacado de su
obra sean las crónicas de sus viajes.
Fue autor de aproximadamente
80 libros, de géneros
variados, donde destaca, principalmente,
sus vitácoras de estudiante y diplomático. Es notable
también por su vida bohemia
y espíritu aventure ro.
En 1917, conoció a la artista española
Raquel Meller, con quien
estuvo casado entre 1919 y 1922.
Murió en París, el 27 de noviembre
de 1927, y sus restos se encuentran
sepultados en el Cementerio de Père
Lachais, junto a los de su ex esposa
Consuelo que, cuando murió, era
condesa de Saint-Exupéry, por su
tercer matrimonio con el piloto y
escritor francés Antoine de
Saint-Exupéry.
Multifacético
- Enrique Gómez Carrillo (Ciudad de
Guatemala, 27 de
febrero de 1873-París,
29 de noviembre
de 1927) fue un crítico
literario, escritor,
periodista y diplomático.
- Sus padres fueron el
historiador Agustín Gómez
Carrillo, rector de la
Universidad de San Carlos,
y Josefina Tible Machado,
quien era de origen
belga.
- En 1890, trabajó en el
diario El Correo de la Tarde,
que dirigía Rubén Darío, por
entonces residente en el
país.
El viajero eterno
El conocimiento de distintas culturas,
debido a sus constantes viajes
por el mundo, permite que algunos
críticos llamen a Gómez Carrillo
como “el viajante itinerante”, y su
obra es ubicada dentro del subgénero
literario de viajes. En sus escritos
se deja entrever una verdadera
literatura erudita que demuestra
un conocimiento profundo de las
sociedades árabes y de otros lugares.
Gracias a esos viajes nos transmite
imágenes de distintas partes del mundo, como sucede en el caso
de Fez, la andaluza, (editada recientemente
por la Editorial Cultural
del Ministerio de Cultura y
Deportes), en la cual descubre Marruecos.
A Gómez Carrillo se le
puede considerar un escritor profesional
de la cultura árabe, novelista
y ensayista, viajero infatigable
que vivió largas temporadas en París
y Madrid, dónde publicó su primer
libro, Esbozos.
El Príncipe de los Cronistas no es
un turista ordinario, no parece ni
siquiera un extranjero, ni en él mismo se percibe con ese espíritu.
Gómez Carrillo contribuye a la
construcción de una imagen de las
sociedades del Medio Oriente en
función de varios elementos, tanto
racionales como afectivos, tanto objetivos
como subjetivos. Al describir
las esas sociedades, el escritor distingue
entre los países del norte de
África representados por Marruecos,
y los de Oriente Medio por
Egipto, Siria y Palestina.
Insiste sobre los rasgos distintivos
entre la ciudad de Fez y las de
Damasco y del Cairo, como prototipos
de la cultura árabe musulmana.
El mestizaje constituye un eje
importante alrededor del cual se
desarrolla toda la obra del guatemalteco.
En su mayoría, los personajes
en el relato de Fez, la andaluza
provienen de horizontes dispares
y forman un mosaico racial
original. En esta obra Gómez no cesa
en su ir y venir entre Damasco,
Túnez y El Cairo.
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